Cosas del corazón

Que la corteza de mi cuerpo atesore sus consecuencias,
que tu mano lo sienta,
que al menor rugido de un monstruo doble su paso,
que el desamor lo congele,
que el canto de las avispas en mi cabeza apaguen su voz,
que sea sólo mío,
que el misterio del primer latido se resuelva con el último,
que se rompa,
que sea indestructible,
que tenga o no tenga razón,
que sea sólo máquina,
éstas son algunas cosas del corazón.

El corazón ha sido un icono del sentimiento y el dador incansable del ritmo a la vida, podemos pensar en él como un ente aparte con personalidad propia, la obra de cosas del corazón, muestra desde el sentimiento sutil en la pareja, hasta el corazón como protagónico en diferentes contextos, cada cuadro aporta una historia que habla de él en alguna de sus aventuras, como en “ella sin él” donde la fe y el café van menguando a la luz hipnótica de una vela, sugiriendo la falta de ese amor al cual adorar, “en vivo y en directo” donde es intervenido de urgencia por doctores que venden la noticia a favor del raiting, “la pluma es más poderosa …” donde los escritores (de corazón) se debaten en una sanguinaria lucha con sus plumas.
Toda la obra se funde en una serie que intenta mostrar el comportamiento del hombre bajo el constante latir de su corazón, integrándolo en su función motora, como generador de toda acción.

Con el corazón representamos todo aquello que involucra lo que nos es difícil expresar como el amor, la pasión, el dolor, el odio, es por ello, que se convierte en figura mística de estudio, ¿cómo representamos los sentimientos que contenemos en el pecho? La respuesta da como resultado esta exposición sin más pretensiones que dar a conocer una visión del lugar que ocupa el corazón en nuestra vida cotidiana, desde su forma, su latir, hasta la extinción del mismo.

Oscar Basulto Ordoñez
2005

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